Cuando el Árbol Genealógico Revela Secretos Inesperados

Genealogia

Hace un tiempo, durante una formación presencial sobre Biodecodificación, un joven de 27 años llegó con la intención de comprenderse mejor. En una de las sesiones, al abordar su historia familiar, surgió un detalle inquietante. El terapeuta, al observar ciertas señales, le comentó: “Vos tenés yaciente”. Un yaciente, en términos de Biodecodificación, es la energía de un ser no nacido o fallecido prematuramente cuya memoria emocional sigue influyendo en los descendientes.

El joven, sorprendido, negó con firmeza. Su familia, profundamente católica, nunca había mencionado algo semejante. Pero la duda quedó sembrada. Al conversar con su madre, la verdad salió a la luz: sí, había habido un aborto del que nunca se había hablado. Ese secreto oculto había dejado una marca invisible, una herida silenciosa.

Seis meses después, el joven volvió a llamar. Su voz transmitía una mezcla de incredulidad y dolor:

  • “Me acabo de enterar que soy adoptado, y mi hermana también”.

En medio del impacto, el joven enfrentó una encrucijada emocional. Su amor por sus padres adoptivos no había cambiado, pero las preguntas sobre su identidad lo abrumaban. Con el acompañamiento adecuado, inició un proceso de sanación.

En Biodecodificación, comprender el origen de nuestras emociones y los secretos familiares ocultos permite liberar patrones inconscientes. Para los niños adoptados, esto implica reconocer tanto a sus padres biológicos como a los adoptivos dentro de su árbol genealógico, dándoles a ambos un lugar simbólico de respeto y gratitud.

El Poder de la Verdad

Este joven logró encontrar respuestas y reconciliarse con su historia. Al hacerlo, se liberó de bloqueos emocionales que lo habían acompañado durante años: dificultades para tomar decisiones, inseguridades y adicciones. Su historia es un testimonio de cómo enfrentar la verdad, por dolorosa que sea, puede traer una libertad profunda.

La Biodecodificación nos recuerda que mirar hacia nuestras raíces no es solo un acto de indagación, sino de amor y comprensión. Cada secreto revelado, cada emoción sanada, nos permite vivir con mayor plenitud. Porque al entender nuestro pasado, comenzamos verdaderamente a escribir nuestro futuro.

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